Jerusalén, Israel

Jerusalén
Sector inscrito: 
Ciudad vieja de Jerusalén y sus murallas
Localización: 
Entre el Mediterráneo y el desierto, Jerusalén se halla en medio de un paisaje ondulado y cargado de sentido mítico. En la encrucijada de rutas que van de Egipto a Siria, la ciudad vieja, Jerusalén-Este, lindando con la ciudad moderna, está en el límite de Cisjordania.
Función histórica: 
Religiosa y cultural.
Estatuto Administrativo: 
Jerusalén, unificada unilateralmente, es la capital de Israel.
Referencias históricas: 
  • Hacia el año 1000 a. de J.C., el rey David conquista Jerusalén, en posesión de una tribu cananea.
  • Durante su reinado grandioso, Salomón (970-931 a. J.C.) erige su templo y su palacio, dando lugar a un período de crecimiento urbano. Destruido por los invasores babilónicos (587 a. J.C.), el templo será reconstruido después de la liberación (528), por Ciro el Grande, de los israelitas deportados a Babilonia. Será destruido de nuevo en 130 a. de J.C.
  • En 63 a. de J.C., Jerusalén es conquistada por los romanos.
  • El reinado de Herodes (40-4 a. J.C.) corresponde a una nueva cima en la historia de la ciudad, a la vez que a un nuevo período de crecimiento urbano. El templo reconstruido será destruido por Tito en el año 70 de nuestra era.
  • Lo mismo sucede bajo Adriano (117-138).
  • Bajo los bizantinos (s. IV-VII), se multiplican las construcciones religiosas. La ciudad se transforma en un lugar célebre de peregrinación cristiana.
  • Jerusalén es conquistada por los árabes en 638 y llega a ser una ciudad santa del Islam.
  • Conquistada por los cruzados en 1099, será recuperada por Saladino en 1187.
  • Conquistada por los turcos en 1516, formará parte del Imperio Otomano hasta 1920.
  • Capital de Palestina, está dividida actualmente, como consecuencia del conflicto israelo-árabe de 1948.
Morfología urbana: 
Rodeada de una muralla que se remonta (o por lo menos reconstruida) al período otomano, la ciudad vieja, con sus numerosas puertas monumentales, ha conservado vías romanas. De una puerta a otra (Damasco, en Sión; Jaffa, en Bab es-Silsileh), estas vías constituyen el armazón de un trazado urbano que es esencialmente medieval.

La historia monumental de la ciudad vieja, construida sobre un suelo cargado de vestigios, es de una gran riqueza. Más allá de la discrepancia sobre las fronteras -y entre las colectividades religiosas-, dos conjuntos arquitectónicos hacen de Jerusalén una ciudad excepcional del patrimonio mundial, religioso y artístico: los del Santo Sepulcro (335) y del Domo del Roquedo (691). El color de la piedra y la luz, a los que se asocian cipreses y olivos, acentúan la riqueza de sus arquitecturas y la gravedad de sus mitos.

Criterios de inscripción: 
Jerusalén está "asociada a la historia de las tres grandes religiones monoteístas de la humanidad..." (VI). Los monumentos de la ciudad han ejercido una gran influencia sobre el desarrollo de la arquitectura cristiana y musulmana (II). Aporta "testimonios excepcionales sobre civilizaciones desaparecidas [...] (III).