2019 - Cracovia, Polonia

Acerca de Cracovia

En la encrucijada de culturas, regiones y tradiciones, Cracovia es un testimonio elocuente de los entresijos de la historia y recuerda leyendas seculares sobre un fondo de verdad. Ciudad de reyes y rebeldes, de burgueses respetables y artistas inspirados, de profesores y estudiantes. Susurrante y tranquila. Ciudad de contrastes. Siempre atractiva. Nunca aburrida.

Cracovia se encuentra en el sur de Polonia, a orillas del Vístula (el río más largo del país). Capital de la región de Pequeña Polonia, se enorgullece de sus más de mil años de historia. Durante varios siglos, fue capital de Polonia, y el castillo de Wawel siguió siendo la residencia real hasta finales del siglo xvi. Una Carta otorgada en 1257 en virtud de las leyes de Magdeburgo confirma la refundación de la ciudad, que fue cuadriculada con calles de trazado muy recto en torno en la Plaza del Mercado. Por cierto, con sus 200 metros de largo, esta última era la más amplia de la Europa medieval. Bien preservada, ha conservado su forma original y sigue siendo el corazón de la ciudad. En 2005, la organización Project for Public Spaces la eligió para inaugurar su palmarés de las plazas más hermosas del mundo.

En 1364, la ciudad llegó a ser sede de la Academia de Cracovia, una de las más antiguas universidades europeas. Hace mucho tiempo que se la considera como un centro económico, artístico e intelectual próspero, y no ha dejado de ganar en esplendor a lo largo de los siglos, felizmente preservada de los disturbios y destrucciones que han marcado la historia tumultuosa de Polonia.

Cracovia es un hermoso y venerable conjunto de tradiciones culturales y de patrimonio material, cuyo carácter excepcional fue reconocido por la UNESCO en 1978, al inscribir el centro histórico –uno de los primeros en serlo– en la Lista del Patrimonio Mundial. La zona inscrita, que cubre unas 150 hectáreas, abarca la ciudad antigua, la colina de Wawel, el distrito de Kazimierz (ciudad judía medieval) y el antiguo suburbio de Stradom. Hace ya 40 años que la mina de sal de Wieliczka, Cracovia y otros diez lugares del mundo figuran en la Lista de la UNESCO.

En la actualidad, la ciudad es una metrópoli orgullosa y moderna, a la vez ciudad universitaria y encrucijada de las nuevas tecnologías, expandiéndose en torno a un centro histórico que conserva su urbanización del siglo XIII. Evidentemente, el tiempo no corre de la misma manera en Cracovia, pero los barrios medievales y la Vía Real heredada del Renacimiento desbordan vitalidad, atraen a los jóvenes de todas las partes del mundo e inspiran a investigadores y creadores contemporáneos. Y el colofón de esta creatividad es que, en 2013, la UNESCO nombró a Cracovia Ciudad de Literatura, y el personal responsable de la literatura es miembro del comité de dirección de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO. Cracovia trabaja activamente en el seno de la Organización de las Ciudades del Patrimonio Mundial y de otras organizaciones internacionales para conseguir la paz, preservando la diversidad e invitando a un amplio diálogo intercultural más allá de las fronteras. Por su estrategia de urbanización, es una plataforma dinámica, propicia para el diálogo internacional y la paz. El deseo de Cracovia es que las generaciones futuras aprecien y sigan enriqueciendo su valioso patrimonio.

Su historia es rica, pero no debemos limitarnos al castillo de Wawel y a la leyenda sobre el toque de trompeta. También hay que acudir a Cracovia por sus festivales de reputación internacional, sus museos innovadores que aúnan modernidad y tradición, una decena de lugares que evocan la vida del papa Juan Pablo II y el barrio judío de Casimires, sin olvidar Nowa Huta, ciudad nueva de principios de los años 1950 y concebida como un modelo del realismo socialista. La “ciudad socialista” seduce cada vez más a los turistas, gracias a su patrimonio redescubierto en fecha reciente. Cracovia y Pequeña Polonia cuentan con ocho sitios del Patrimonio Mundial: las minas de sal reales de Wieliczka y Bochnia, el campo de concentración y exterminación nazi de Auschwitz-Birkenau, el santuario de Kalwaria Zebrzydowska, conjunto arquitectónico manierista y paisajista, además de un parque de peregrinación y las iglesias de madera en el sur de la región.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, que dejó los monumentos de Cracovia relativamente intactos, la ciudad afrontó nuevos peligros: la industrialización, la nacionalización y la economía planificada. Durante los años 1950, el poder comunista deseaba transformar la ciudad universitaria, símbolo de la cultura y la historia polaca, en un centro moderno dedicado a la industria pesada. Decidió entonces construir Nowa Huta, el complejo industrial más amplio de Polonia, con una acería y una planta de aluminio. La industrialización progresiva provocó entonces una intensa contaminación atmosférica, cuya incidencia duró treinta años y deterioró el centro histórico. Por lo general, la salvaguarda del patrimonio de Cracova se inició con la ratificación, por Polonia, de la Convención sobre a la Protección del Patrimonio Mundial, Cultual y Natural, en 1976, y la inscripción de la ciudad en la Lista de la UNESCO, en 1978. La historia de la restauración de nuestro patrimonio es estimulante e interesante; la riqueza de los elementos preservados y los diversos palmarés, entre los cuales se clasifica tan bien nuestra ciudad, requieren una gestión pluridireccional.

He aquí algunos hechos. Existe desde 1978 un comité cívico para la restauración del patrimonio de Cracovia, financiado por el Estado. En 2010, el Ayuntamiento adoptó un documento por el cual instauraba el principio de protección y gestión del sitio patrimonial, esto es, el plan de urbanización espacial de la “Ciudad Vieja”. Las autoridades municipales, así como algunos organismos de investigación, instituciones docentes y organizaciones de Cracovia participan en proyectos internacionales de preservación del patrimonio cultural y ambiental. Los debates se refieren a cuestiones fundamentales, tales como la gestión, las estrategias y las industrias culturales. Desde hace unos diez años, los estudios patrimoniales han sido una verdadera vía de investigación interdisciplinaria, que abarca numerosos temas, y entre estos, el entorno edificado, los museos y las colecciones, la urbanización, la memoria y el turismo, todo ello en la perspectiva de la región de Europa del Este y Europa Central.

Cracovia tiene una historia que contar, experiencias que proponer, el poder para colaborar con copartícipes locales e internacionales, a fin de valorizar su patrimonio, la capacidad para animar las discusiones sobre el patrimonio y el turismo, así como deseos de invitar a ciudadanos y turistas a actividades de importancia para todas las ciudades históricas.

¡Quedan ustedes cordialmente invitados!
¡Participen en el Congreso 2019 de la OCPM!

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